Castro García, Luis de

Castro García, Luis de

Nació el 10 de agosto de 1912 en Entrimo, Ourense (Galicia). Ingresó en la Facultad de Medicina de Valladolid, en la que se licenció en 1934 con Premio Extraordinario de fin de carrera y habiendo comenzado su labor divulgativa con las primeras publicaciones científicas en La Medicina Íbera, Anales de Medicina Interna y Revista Clínica Castellana. En esa misma época, junto a Martínez Bruna, inventó el estalagmógrafo: una adaptación del estalagmómetro con capacidad de impresión de registros en papel para determinar la velocidad de sedimentación en el diagnóstico de la tuberculosis.

En 1935 se doctoró en la Facultad de San Carlos, de Madrid, que contaba entre sus profesores con Jiménez Díaz y Marañón. Su tesis llevó por título Contribución al estudio de la intervención del sistema retículo endotelial en la terapéutica de la tuberculosis pulmonar (pruebas de Komuso-Nakamura y Adler y Reimann). Sería publicada en 1940, año en que también recibió su título de doctor, trámite paralizado durante la Guerra Civil. Poco después de la lectura de la tesis obtuvo una pensión de la Junta de Ampliación de Estudios para completar su formación en Alemania. Llegó a principios de 1936 a Múnich para trabajar en la Clínica Schittenhelm, profundizando en su especialización neumológica. El comienzo de las acciones bélicas en España provocó el cese en el envío de fondos de la beca, que precipitó el regreso del Dr. Luis de Castro.

En los primeros meses de la contienda se incorporó al cuerpo de Sanidad Militar, del que ya era alférez de complemento desde 1934, y, antes de concluir, fue nombrado director del sanatorio antituberculoso «Onésimo Redondo» de Valladolid. Simultaneó ese puesto con el trabajo en el centro análogo de la Diputación y como miembro de la corporación provincial. Desde su escaño, se ocupó de la revisión de centros asistenciales dependientes de ella, como la Inclusa o el Psiquiátrico, hasta que cesó voluntariamente en 1943. Fue jefe clínico con empleo de capitán en la sala San Germán del Hospital Militar, dirigió el Nosocomio de Beneficencia (ambos en Valladolid) y, desde 1963, director del Antituberculoso de Segovia.

Entre 1941 y 1942 se trasladó a Roma como becario del Instituto Carlo Forlanini, centro especializado en el tratamiento de la tuberculosis, donde se formó en técnicas como el neumotórax artificial o el diagnóstico radiológico. A su regreso, comenzó su etapa de mayor producción científica, organización de jornadas formativas y participación en congresos sanitarios. Escribió 27 artículos médicos (en su mayor parte sobre tisiología), 17 obras sobre arte y humanismo y más de 200 colaboraciones en prensa, especialmente en Libertad y El Norte de Castilla, cabecera dirigida por Miguel Delibes, con quien mantuvo una duradera amistad y una extensa relación epistolar. Las temáticas que abordó son muy variadas y tratan de filosofía, sanidad, historia, arte y antropología, entre otros.

Paralelamente a su carrera médica, y relacionada con ella, desarrolló su faceta artística y de pensamiento humanista. Se licenció en Filosofía y Letras en 1960 (sección de Historia) e ingresó en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos vallisoletana para perfeccionar las técnicas de escultura cuando ya contaba con 58 años. De sus escritos ensayísticos son reseñables: El enigma de Berruguete, la danza y la escultura (1953), Un Médico en el Museo (1954, prologado por Gregorio Marañón y con epílogo de Francisco de Cossío) o Historicismo simbólico y médico en San Juan (1963). También se adentró en la literatura con De aquellos tres años (1967), novela corta ambientada en la Guerra Civil. Destacable también la serie de veintiún artículos semanales sobre aspectos históricos y médicos de la Sábana Santa, que conforma un exhaustivo estudio de la reliquia. Se publicaron semanalmente en Libertad durante 1953 y se propuso su edición en libro, aunque no llegó a realizarse. Entre su obra escultórica recibieron especial mención dos piezas: 1. El busto de Nefertiti, de 1957, medalla de plata en las exposiciones Hispano-Lusa de Endocrinología y del Congreso de la Sociedad Internacional de Cirugía Ortopédica y Traumatología; y 2. El relieve del Santo Rostro de Turín, ejecutado sobre el estudio antropométrico de la Síndone, que le valió la felicitación de la Secretaría de Estado vaticana. Su ingente obra le valió el nombramiento de Hijo Predilecto de su pueblo natal.

Fue uno de los fundadores de la Sociedad Española de Historia de la Medicina (1959), académico corresponsal de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Valladolid (1963), de la barcelonesa de Ciencias, de Historia de la Medicina y de la Nazionale dell’Arte Sanitario, las dos últimas en Roma. En 1966 accedió a la plaza de profesor numerario encargado de cátedra en el área de Historia de la Medicina de la Facultad vallisoletana, promoviendo desde ella los viajes didácticos a Salamanca o Roma. Entre sus discípulos destacan los doctores Carlos Massa, Leopoldo de Castro Sánchez y José Vázquez Tapioles.

Falleció el 4 de octubre de 1977 en Entrimo, Ourense (Galicia).

Bibliografía
DE CASTRO PALOMARES, ÁLVARO. El pensamiento científico-humanístico del Prof. Dr. Luis de Castro García (1912-1977) [Tesis doctoral]. 2021. http://hdl.handle.net/10347/26542
PONTE HERNANDO, FERNANDO JULIO y DE CASTRO PALOMARES, ÁLVARO. «Luis de Castro García (1912-1977). Tisiólogo y humanista ourensano». El Correo Gallego, 22 de agosto de 2021.

Autores: Miguel Ángel Sánchez del Río y Álvaro de Castro Palomares