Durán i Jordà, Frederic

16 octubre 1905 - 30 marzo 1957
Durán i Jordà, Frederic
Nació en Barcelona el 16 de octubre de 1905. Realizó los estudios de Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, donde destacó por su brillante expediente y por un temprano interés por la hematología, la fisiología y las ciencias de laboratorio. Tras licenciarse, se especializó en análisis clínicos, disciplina que en aquellos años estaba en pleno desarrollo, y fue nombrado director del Laboratorio de Las Corts de Barcelona. Desde este puesto consolidó una reputación como clínico meticuloso e investigador metódico, orientado siempre a la mejora de los procedimientos y al perfeccionamiento de las técnicas analíticas. Esta etapa previa a la contienda fue fundamental para su formación científica y para la capacidad organizativa que demostraría posteriormente.
Durante la década de 1930, y en un momento en el que los servicios sanitarios españoles aún carecían de una estructura transfusional moderna, Durán comenzó a trabajar de manera sistemática en la tipificación sanguínea, en el control bacteriológico y en el desarrollo de procedimientos que garantizaran la seguridad de la sangre transfundida. Al estallar la Guerra Civil Española en 1936, fue nombrado responsable del Servicio de Transfusión de Sangre de Barcelona. Desde esta posición llevó a cabo una profunda reorganización y modernización de los servicios hemoterápicos de la ciudad, centralizando toda la actividad transfusional en un único sistema coordinado. Su visión, adelantada a su tiempo, lo convirtió en una figura indispensable de la estructura sanitaria republicana.
Entre sus contribuciones más innovadoras, destaca la creación de la primera unidad móvil de transfusión sanguínea, diseñada para acercar la sangre procesada en el laboratorio a los hospitales de campaña y a los frentes de combate. Este proyecto, pionero en Europa, permitió realizar transfusiones indirectas en condiciones seguras incluso a cientos de kilómetros del lugar de procesamiento. Paralelamente, Durán promovió activamente la donación voluntaria como herramienta sanitaria esencial, logrando movilizar a un amplio sector de la población barcelonesa a través de campañas informativas y redes de colaboración civil.
En el ámbito técnico, introdujo mejoras decisivas para la seguridad transfusional. Diseñó un sistema de vacío que evitaba la contaminación de la sangre durante su extracción y envasado, incrementando de manera notable la esterilidad del proceso. Del mismo modo, estableció un periodo ventana de tres semanas para reducir al mínimo la transmisión de enfermedades infecciosas entre donante y receptor; una medida que, aunque hoy pueda parecer intuitiva, supuso en su momento un avance notable en epidemiología transfusional. Asimismo, defendió con firmeza la postura de no transfundir sangre procedente de cadáveres, una práctica recomendada en aquel entonces por el médico ruso Yurin, y que Durán consideraba inaceptable desde el punto de vista científico.
Su concepción de la transfusión como un servicio logístico integral lo llevó a crear un sistema innovador de transporte de unidades de sangre. Para ello habilitó camiones congeladores que, partiendo de Barcelona, distribuían las unidades hemoterápicas por distintos frentes de combate, algunos situados a más de 300 kilómetros de la capital catalana. Este dispositivo, inédito en Europa, permitió por primera vez disponer de sangre refrigerada y estable en operaciones militares prolongadas, convirtiendo al modelo barcelonés en precursor directo de los bancos de sangre modernos que se desarrollarían durante la Segunda Guerra Mundial.
La magnitud de su aportación durante la contienda convirtió a Durán en una figura de referencia internacional. Finalizada la guerra, y tras un periodo de exilio, se trasladó al Reino Unido, donde fue nombrado consejero del sistema de transfusión británico durante la Segunda Guerra Mundial. Integrado en el National Blood Transfusion Service de Mánchester, bajo la dirección de Janet Vaughan, su experiencia resultó esencial para perfeccionar los sistemas de conservación, transporte y control de calidad de la sangre que serían empleados por las fuerzas aliadas. Allí continuó desarrollando investigaciones sobre hematología clínica, seguridad transfusional y epidemiología, manteniendo un papel activo en la formación de técnicos y médicos.
Su trayectoria en el extranjero reforzó su prestigio internacional y consolidó su figura como uno de los mayores impulsores de la transfusión sanguínea del siglo XX.
Durán destacó también por su capacidad docente y por la formación de múltiples colaboradores, tanto en Barcelona como en el Reino Unido. Su legado perdura, no solo en los avances técnicos que introdujo, sino también en la concepción ética y científica de la transfusión sanguínea como un servicio público basado en la seguridad, la estandarización y la donación voluntaria.
Falleció en Mánchester el 30 de marzo de 1957.
Discípulos
Entre otros, diversos profesionales del National Blood Transfusion Service, como Janet Vauhan y Dougla Jolly, así como colaboradores del Servicio de Transfusión de Sangre de Barcelona que continuaron desarrollando y perfeccionando las técnicas que él implantó.
Bibliografía
NAVARRO-CARBALLO, J. R. Frederic Durán Jordá, un hito en la historia de la transfusión sanguínea. Madrid, Editorial Adalid (2005).
LOZANO, M.; BRUGUERA, M. Frederic Duran-Jorda: 120th anniversary of the birth of a transfusion pioneer. Vox Sanguinis, 120(4), 366-368 (2025).
Autor: Ricardo Navarro Suay