Finlay Barrés, Carlos Juan
Información personal
Nacimiento
3 diciembre 1833
Puerto Príncipe (actual Camagüey, Cuba)
Fallecimiento
20 agosto 1915
La Habana (Cuba)
Información profesional
Especialidad
MicrobiologíaFinlay Barrés, Carlos Juan
Nació el 3 de diciembre de 1833, en Puerto Príncipe (actual Camagüey, Cuba). Su padre fue un médico escocés incorporado al «Contingente Británico» que combatió por la independencia de Venezuela. Tras naufragar y establecerse en la isla de Trinidad, contrajo matrimonio con Marie Elizabeth Barrés, francesa acomodada. La familia se trasladó a Cuba en 1831, primero a Puerto Príncipe, donde nació Carlos Juan Finlay, y después a La Habana, donde fue educado por su tía Anne Finlay en el ámbito cerrado de la plantación familiar.
En 1848 la familia viajó a Europa para completar la educación de los hijos. Recorrieron ciudades de Francia, Inglaterra y Alemania, y en Rouen Finlay concluyó el bachillerato, aunque sin acreditación formal suficiente. Al regresar a Cuba no pudo ingresar en la Universidad Literaria de La Habana por carecer del título reglamentario de bachiller en Artes. Optó entonces por estudiar Medicina en Estados Unidos. Ingresó en el Jefferson Medical College de Filadelfia en 1853 y se graduó en 1855, tras completar los dos cursos preceptivos.
De vuelta en La Habana, en 1857 consiguió convalidar sus estudios. Desde entonces ejerció la medicina privada y colaboró con las autoridades sanitarias en investigaciones epidemiológicas, financiando con recursos propios buena parte de su actividad científica.
Desde su etapa en Filadelfia mostró interés por la investigación. En 1865 intentó ingresar, sin éxito, en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana con la Memoria sobre la etiología de la fiebre amarilla, basada en estudios iniciados en 1858. Fue admitido en 1872 con el ensayo Alcalinidad atmosférica observada en La Habana y su posible relación con la fiebre amarilla, todavía dentro de la interpretación miasmática. Sin embargo, sus observaciones durante el brote de cólera de 1867-1868, en especial las realizadas sobre unos poceros de la Zanja Real, lo orientaron hacia una concepción contagionista.
Entre 1870 y 1880 investigó la viruela, la filariasis, el tétanos puerperal y cuestiones de higiene pública. Desarrolló la idea de que la fiebre amarilla estaba causada por una «causa material transportable», quizá un germen animal o un virus. Sus observaciones lo llevaron a sospechar del papel de los mosquitos del género Aedes como transmisores. Realizó experimentos alimentándolos sobre enfermos y permitiendo después que picaran a voluntarios sanos. También estudió la incubación, la evolución clínica, el daño endotelial, la susceptibilidad individual y ensayos terapéuticos con suero de conejos inmunizados, que no pudo concluir.
En 1881 presentó en la Conferencia Sanitaria Internacional de Washington su teoría de la transmisión de la fiebre amarilla por mosquitos, punto de inflexión de su trayectoria científica. Acudió como delegado español por Cuba y Puerto Rico. Ese año expuso en la Academia de Ciencias de La Habana El mosquito hipotéticamente considerado como agente de transmisión de la fiebre amarilla, donde identificó a Aedes aegypti como vector. La propuesta fue recibida con escepticismo en el ámbito médico nacional e internacional; en España solo El Siglo Médico y La Correspondencia Médica reseñaron sus ideas de forma informativa.
Entre 1881 y 1900, junto con Claudio Delgado, realizó experimentos de transmisión y comparó casas protegidas y no protegidas con mosquiteros. Entre 1886 y 1898 publicó los resultados y propuso medidas preventivas basadas en eliminar criaderos de mosquitos. En 1894 fue elegido socio de mérito de la Academia de Ciencias de La Habana.
El interés por sus aportaciones aumentó cuando Estados Unidos buscó controlar la fiebre amarilla, especialmente tras el fracaso francés en el Canal de Panamá por la elevada mortalidad obrera. En 1900 una comisión dirigida por Walter Reed, con James Carroll, Jesse Lazear y Aristides Agramonte, comprobó la hipótesis con apoyo de Finlay. Utilizó casas protegidas y no protegidas, mosquitos infectados y sangre de enfermos, precisando incubación y fases clínicas. Reed obtuvo reconocimiento internacional y la Medalla de Oro del Congreso estadounidense, mientras Finlay tardó en ser reconocido como autor original de la teoría, formulada casi veinte años antes. Estos avances facilitaron la construcción estadounidense del Canal de Panamá entre 1904 y 1914. La ética científica de Reed fue cuestionada después por Henry Beecher, aunque se le atribuye un papel pionero en el consentimiento informado.
Tras la ocupación estadounidense de Cuba, Finlay ofreció sus servicios al general George M. Sternberg y en julio de 1898 fue contratado como cirujano de un hospital de campaña en Santiago de Cuba. En 1902 fue nombrado jefe nacional de Sanidad. Falleció en La Habana el 20 de agosto de 1915.
La transmisión vectorial de la fiebre amarilla se integró en la medicina tropical junto a los estudios de Patrick Manson sobre filariasis, David Bruce sobre la mosca tsé-tsé y Ronald Ross sobre el paludismo. Aunque inicialmente subestimado, Finlay fue reconocido como pionero de la epidemiología moderna. Fue propuesto siete veces al Premio Nobel, entre ellas por Ronald Ross y Alphonse Laveran, pero no lo obtuvo. España permaneció largo tiempo ajena a su figura y a la trascendencia de su obra.
Falleció el 20 de agosto de 1915, en La Habana (Cuba).
Bibliografía
FINLAY, C.J. El mosquito hipotéticamente considerado como agente de transmisión de la fiebre amarilla. Academia de Ciencias de Cuba. Ministerio de Cultura. Editorial Científico-Técnica. Editorial Academia, 1981
RODRÍGUEZ EXPÓSITO, C (editor). Carlos J. Finlay. Obras completas. La Habana: Academia de Ciencias de Cuba / Museo Histórico de las Ciencias Médicas "Carlos J. Finlay"; 1967. Tomo III, 587 págs.
LÓPEZ SÁNCHEZ, J. Finlay. El hombre y la verdad científica. Editorial Científico Técnica. La Habana, 1986.
Autor: Jorge Alvar