Hurtado de Mendoza, Manuel
Información personal
Nacimiento
1785
Villagarcía de Campos (Valladolid)
Fallecimiento
1849
Madrid
Información profesional
Especialidad
Cirugía GeneralHurtado de Mendoza, Manuel
Nació en 1785 en Villagarcía de Campos (Valladolid). Su familia se trasladó a Madrid siendo él muy joven. Comenzó su formación médica en el Real Colegio de Cirugía de San Carlos, donde fue discípulo de Sebastián Aso Travieso.
Como afrancesado, durante la Guerra de la Independencia apoyó al gobierno de José I, pero al terminar la guerra y regresar Fernando VII, Hurtado de Mendoza abandonó España camino del exilio en Francia, donde permaneció hasta 1818 (Miqueo) o 1820 (Gutiérrez Rodilla). Hurtado de Mendoza se instaló en París, donde obtuvo el doctorado en Medicina, entrando en contacto con médicos importantes de la época: Philippe Pinel, Jean-Étienne Esquirol, Joseph-Claude Récamier o François-Joseph-Victor Broussais, al que conocía y admiraba. Hurtado fue uno de sus discípulos, propagador del broussismo en España, defendiendo una medicina fisiológica basada en que muchas enfermedades tendrían su origen en procesos inflamatorios, especialmente del aparato digestivo. En París se relacionó con otros médicos españoles como Tomás García Suelto, siendo ambos coprotagonistas de la transferencia de la medicina francesa a España. Durante su estancia en París trabajó en los hospitales de Saint-Antoine y Charenton, viviendo los grandes cambios de la nueva medicina científica de l’École de Médecine de Paris que, para desentrañar la fisiopatología, realizaba observaciones clínicas exhaustivas con posteriores estudios post mortem.
Durante el Trienio Liberal (1820-1823), Hurtado de Mendoza regresó a España, se instaló en Madrid y continuó su extraordinaria actividad ejerciendo como médico, cirujano, traductor, escritor, periodista médico, divulgador, lexicógrafo, editor de revistas y propagador del broussismo. Fue nombrado cirujano mayor del Regimiento de Toledo, pero destacó como médico polifacético, desde la medicina y la ciencia a la lingüística y la cultura.
Entre 1821 y 1828, Hurtado de Mendoza publicó y dirigió las Décadas Médico-Quirúrgicas, una revista que llegó a publicar 20 volúmenes y fue vehículo de introducción en España de las novedades médicas europeas, sirviendo de plataforma para otros profesionales contemporáneos. Esta revista recogía medicina y cirugía práctica, farmacia, farmacología y terapéutica, además de bibliografía, noticias científicas y novedades extranjeras. En 1826 publicó El catecismo de la medicina fisiológica y Vindicación y explicación de la medicina fisiológica, donde defendía los postulados de Broussais y tradujo su obra al español: Tratado de fisiología aplicada a la patología (1827), De la irritación y de la locura (1828) o Patología general (1829). Asimismo, contribuyó al desarrollo de la anatomía y de la fisiología con su Tratado elemental completo de anatomía (1829-1830), obra pionera en español de anatomía topográfica y patológica con estudios microscópicos en la anatomía precelularista. Igualmente, preocupado porque la medicina española incorporaba demasiados galicismos y era preciso fijar, definir y ordenar el lenguaje médico en español, se convirtió en lexicógrafo realizando aportaciones a la terminología médica española y culminando en el Vocabulario médico-quirúrgico o Diccionario de Medicina y Cirugía (1840), considerado el primer diccionario terminológico moderno de medicina en lengua española. En 1843 publicó los tres volúmenes de la Enciclopedia de terapéutica o tratado de terapéutica especial, médica y quirúrgica, en la que recogía de forma sistemática los avances terapéuticos conocidos hasta ese momento.
Sus traducciones y colaboraciones en prensa fueron fundamentales en la transferencia del conocimiento médico francés del primer tercio del siglo XIX. Hurtado de Mendoza fue capaz de tejer redes internacionales esenciales en sociedades y academias científico-médicas: la Facultad de Medicina de París, la Sociedad Médica de Emulación de París o las Sociedades de Medicina Práctica de Burdeos, de Marsella o de Montpellier, el Liceo Médico de Londres, la Real Academia de Ciencias Físicas y Médicas de Orleans, la Academia Imperial Josefina de Viena o la Sociedad Médico-Quirúrgica de Filadelfia, además de las Academias Médicas de Madrid y de Barcelona, la Sociedad Médico-Quirúrgica de Cádiz, la Sociedad y Academia de Córdoba; siendo académico de número de la Real Academia de Medicina Matritense en 1840.
A partir de 1833-1834, su posición científica se deterioró porque los afrancesados dejaron de estar protegidos por Fernando VII, porque con su «estilo dogmático» siguió defendiendo el broussismo cuando ya había decaído y porque no era profesor universitario ni estaba integrado en la sociedad médica de la capital. Aunque recluido, esos 15 años siguió desarrollando su obra lexicográfica y enciclopédica, pero su salud y sordera fueron deteriorándose.
Falleció en Madrid en 1849.
Bibliografía
CHINCHILLA Y PIQUERAS, ANASTASIO. «Manuel Hurtado de Mendoza». En: Anales históricos de la Medicina en general y biográfico-bibliográficos de la española en particular. Valencia: Imprenta de López y Cía., 1841-1846, vol. IV, pp. 567-568.GARCÍA RAMOS, JOSÉ ANTONIO. «Sobre la biografía del anatómico vallisoletano Manuel Hurtado de Mendoza». Galicia Clínica, 1980, n.º 10, pp. 539-558.
GUTIÉRREZ RODILLA, BERTHA M. «La obra lexicográfica de Manuel Hurtado de Mendoza: sus diccionarios enciclopédicos de medicina». Asclepio, 2012, vol. 64, n.º 2, pp. 467-490. DOI: 10.3989/asclepio.2012.v64.i2.529.
LÓPEZ PIÑERO, JOSÉ M.ª. «Hurtado de Mendoza, Manuel». En: LÓPEZ PIÑERO, JOSÉ M.ª (dir.). Diccionario histórico de la ciencia moderna en España. Barcelona: Península, 1983, vol. I, pp. 463-465.
MIQUEO, CONSUELO. «La introducción y difusión del brusismo en España». En: ARQUIOLA, ELVIRA; MARTÍNEZ PÉREZ, JOSÉ (coords.). Ciencia en expansión. Estudios sobre la difusión de las ideas científicas y médicas en España (s. XVIII-XX). Madrid: Editorial Complutense, 1995, pp. 159-180.
Autora: María-Trinidad Herrero