Salvany y Lleopart, José

19 enero 1774 - 21 julio 1810
Salvany y Lleopart, José
José Salvany y Lleopart nació en Barcelona el 19 de enero de 1774, hijo de José Salvany y Rojas y de Mariana Lleopart, en el seno de una familia de cirujanos. Inició su formación en humanidades en el Real Colegio del Convento de San Agustín y en 1791 ingresó en el Real Colegio de Cirugía de Barcelona, institución heredera del reformismo ilustrado impulsado por Pere Virgili y Antoni de Gimbernat. Durante sus años de estudio destacó por su dedicación y talento, llegando a ejercer como ayudante de anatomía y profesor sustituto en las prácticas de disección, lo que revela su sólida preparación técnica y científica.
Finalizados sus estudios en 1796, fue nombrado cirujano interino del 4º Batallón de Guardias Walonas y posteriormente sirvió en el 3º Batallón del Regimiento de Irlanda y en el 5º de Infantería de Navarra. Su carrera militar se desarrolló en un contexto de guerras y campañas sanitarias, donde demostró disciplina y pericia, aunque su frágil salud lo apartó temporalmente del servicio activo. En 1803, siendo cirujano del Real Sitio de Aranjuez y primer ayudante de Cirugía del Ejército, fue seleccionado por la Junta de Cirujanos para formar parte de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, dirigida por el doctor Francisco Javier Balmis.
La expedición, impulsada por el rey Carlos IV, tenía como objetivo transportar el fluido vacuno y propagar la vacunación contra la viruela en los dominios ultramarinos. Se trató de la primera misión sanitaria internacional organizada por un estado y está considerada una de las mayores hazañas médicas y humanitarias de la historia. Salvany fue nombrado subdirector de la empresa y responsable de la subexpedición del virreinato de Nueva Granada y el Perú, ruta meridional que resultó la más ardua y peligrosa de la campaña.
La expedición partió de La Coruña el 30 de noviembre de 1803. En mayo de 1804, tras la escala en Puerto Rico y Venezuela, Balmis dividió el grupo en dos: él encabezó la misión hacia Nueva España y Filipinas, y Salvany, acompañado de Manuel Julián Grajales, Rafael Lozano y el enfermero Basilio Bolaños, emprendió el trayecto por América del Sur. Su travesía estuvo marcada por adversidades extremas: naufragios, epidemias, aislamiento y enfermedades. A través del río Magdalena, las selvas colombianas y los Andes ecuatorianos y peruanos, Salvany logró mantener viva la cadena de vacunación humana, transportando el fluido de brazo en brazo entre niños sanos.
En Santa Fe de Bogotá inició campañas de vacunación masiva, organizó juntas sanitarias y redactó un reglamento para la conservación de la vacuna en el Virreinato de Nueva Granada, antecedente de la legislación sanitaria en América. En Lima fue recibido por el médico Hipólito Unanue, quien lo incorporó a la Universidad de San Marcos y le confirió los grados de bachiller, licenciado y doctor en Medicina en 1806, reconociendo su mérito científico y su abnegación. Ese mismo año, el virrey Abascal le encargó la propagación del fluido vacuno por el altiplano, misión que cumplió en condiciones de extrema dureza.
Durante los seis años que duró su recorrido, Salvany atravesó territorios que hoy forman parte de Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Bolivia, vacunando a decenas de miles de personas y formando a médicos y religiosos en la práctica de la inoculación. Su itinerario constituye una de las mayores gestas sanitarias de la historia moderna: cruzó selvas, ríos y montañas, soportó enfermedades tropicales, perdió un ojo en un accidente y sufrió graves dolencias respiratorias que no le impidieron continuar su tarea. Su correspondencia refleja el espíritu de sacrificio y el sentido del deber del médico militar ilustrado, que entendía la salud pública como servicio a la humanidad.
En los últimos meses de su vida, enfermo de tuberculosis y agotado, Salvany alcanzó la ciudad de Cochabamba, en el actual territorio de Bolivia. Falleció a los 36 años, después de haber recorrido más 18.000 kilómetros en servicio de la Corona y de la ciencia médica. Sus restos reposan en la Iglesia de San Francisco de Cochabamba, donde todavía se le recuerda como "el héroe silencioso de la vacuna".
Su contribución a la erradicación de la viruela y a la organización sanitaria en América le sitúan entre las figuras más destacadas de la medicina militar española. Fue un pionero de la cooperación médica internacional y ejemplo de la entrega humanitaria que inspiró el nacimiento de la sanidad pública moderna.
Murió el 21 de julio de 1810 en Cochabamba (Bolivia).
Bibliografía
ALEJANDRO BELAÚSTEGUI FERNÁNDEZ. José Salvany y otros médicos militares ejemplares: inicio de una lucha contra el olvido. Madrid: Ministerio de Defensa, pp. 19-47 (2006).
SUSANA MARÍA RAMÍREZ MARTÍN. La salud del Imperio: la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna. Madrid: Ed. Doce Calles (2002).
Autor: Rafael García Cañas